Una Pippilotada

Hay cosas que salen sin querer y desde luego sin haber tenido la intención, pero eso sí, cuando el resultado es divertido, se recuerda por mucho tiempo.

Alguna vez me han preguntado si soy bromista y yo la verdad no sé que contestar, me explicaré, mi respuesta natural a esto sería, nooooooo, solo soy un poco cabrona, jejejeje. Me gusta confundir a la gente por teléfono, por ejemplo, ¿pero bromista?… bueeeeeno, como estoy en esas y no sé, si lo soy o no, aquí os pongo una situación que se dió ¡¡¡joder!!!, hace nueve años… :0.

Creo que era Lunes, del mes de julio o de agosto, lo sé porque estábamos en jornada intensiva y en el curro entramos a las ocho. Por aquel entonces la oficina todavía era pequeñita, y a parte de tener una alarma, se necesitaba tener la llave. Yo era una de las que la tenía. Pero vamos, normalmente quien abría la puerta y quitaba la alarma, era la chica de centralita. Yo llegué temprano, eran las ocho menos diez y hacía una mañana preciosa, con la temperatura idónea y no me apetecía nada subir, así que decidí sentarme en el banco que había justo enfrente de la ofi.

En eso pasa la chica de recepción y se para a saludar…

– ¿qué, no subes?

– no, todavía no, hoy no me apetece entrar… mira el día, así que me esperaré unos minutos.

Y allí me quedé… al poco llegó Alicia:

“>– nada, que no me apetece subir

– ¿y eso?- se sentó a mi lado – ¿por qué no te apetece subir?

– porque hace un día genial y no me quiero encerrar todavía entre cuatro paredes

Y llegó Lola:

– ¿qué hacéis? ¿por qué no subís?

– porque no me apetece, Alicia se ha quedado a acompañarme

– vale – se sentó también – que mierda que tengamos que subir a la oficina cuando hace un día tan guay

– esa es la idea

Y en esto llegó otra persona (no me acuerdo del nombre, jejejeje)

– ¿qué hacéis aquí?

Para aquél entonces yo ya estaba algo mosca… mi delicioso “kitcat”, estaba siendo repetir todo el rato lo mismo.

– Que no se puede entrar – dije

– ¿Y eso?

– Un gracioso, ha puesto pastilina en la cerradura y no podemos entrar

Primero recibí una mirada dudosa de Alicia, luego su inexplicable aseveración – ¡¡¡eso no me lo habías dicho!!! ¿Y ahora como vamos a entrar?

– Tendremos que llamar al cerrajero – dijo Lola – me da que hoy nos perdemos el trabajo.

(a estas alturas ya me parecía todo absolutamente surrealista)

En esto cada vez iba llegando más gente:

– Bueno, ¿y qué más da?, podemos entrar en las otras plantas

– Si – repuse – pero saltará la alarma, porque solo se puede quitar desde la primera.

– Podemos entrar, y cuando salte la alarma, vendrán los de seguridad y que nos ayuden a abrir la puerta

Y se oían voces…¿qué pasa, que hacéis todos aquí?; no se puede entrar, han forzado la puerta; no jodas, nos habrán robado algo; que no, que solo han inutilizado la cerradura de la primera; y eso no es muy raro, por qué solo de la primera; entonces hoy no trabajamos; qué es lo que vamos a hacer… y así un sin fin de frases y preguntas.

Y yo allí, respondiendo a todas las que podía y cómo podía. En esto llegó el “listo”, después de preguntar e indagar, decidió que él iba a ver la cerradura, que seguro que podría arreglarlo.

Así que, según desapareció por el portal, me levanté y dije, ¡hale, todo el mundo pá dentro! y cuando me miraron sin comprender, les expliqué… bueno, Jorge ya nos ha tenido que joder el ratito de relax.. la puerta nunca ha estado estropeada, jajajaja.

La gente me miraba y no se lo creía (algún día explicaré, porqué por aquella época, la gente jamás se habría imaginado que yo podría hacer algo así). El caso es que estuvimos, como unas veinte personas hasta las 8.30 de la mañana sin entrar a currar, porque la gente es muy preguntona, y yo, pues yo soy algo bacilona.

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11 comentarios en “Una Pippilotada

  1. Jejeje, pero es que yo no soy seria, sólo se lo parecía a la gente en esos momentos… dónde tenía mucha responsabilidad…

    Además yo sólo quería estar un ratito más al sol antes de entrar en el frío aire acondicionado…

    Muaks 😉

  2. Recuerdo una anécdota en Eivissa.

    Frente mismo de la Caixa había un supermercado llamado Sa Murada. Un pagés entró a comprar un pollo.

    -Que quant val aquest poll? -le dijo a una de las empleadas de la carnicería, sacando la billetera.

    -No això pagui-ho a sa caixa -le respondió la empleada.

    Y, ni corto ni perezoso, salió con el pollo agarrado del cuello, entró en la Caixa, donde trabajan algunos amigos (nos solíamos reunir los del Crèdit, la Caixa i el BB al salir del trabajo a tomarnos unas cañas) y les volvió a preguntar:

    -Que quant val aquest poll?

    Se lo fueron pasando de parte a parte del mostrador hasta que se cansaron.

    Besos

  3. jajaja, joer, que putada estar sola en la ofi!!!!! me ha encantao la anecdota y me reafirma mi opinión de lo malaaaaaaaaaaa que eres jajajaja

  4. Vamos a ver, eres de bacilona o de Palma de Mallorca? Je je.
    Pues en mi epoca, lo que haciamos era ponernos unos cuantos a mirar hacia arriba. Al poco rato, mucha gente se añadia al grupo, todos miraban y nadie sabia que.

  5. Jejeje, Yogui, soy seria, responsable y una bromista redomada, todo es saber cuando se puede hacer unacosa y cuando se debe hacer otra, así que puedes seguir fiándote de mi, 😉

    Besos

    Lo cierto es que fue algo improvisado. Si la gente no se hubiera decidido a hacerme el tercer grado todo el rato, yo no me habría salido por la tangente…

    (¿tengo que regañarte o soy buena y entiendo que tengas que desestresarte?)… jijiji

    Besos 8)

  6. Y dónde no quieres entrar, Catorceabril??? que yo te ayudo, ya sabes, jijiji…

    Muxus

    Bueno Frederic, eso también lo he hecho yo. Y ponerme a mirar el suelo fijamente… eso es uno de mis divertimentos cuando estoy esperando en la consulta de algún médico. Al final todos los demás, están buscando lo mismo que yo… ¡nada! (por cierto hay un libro buenísimo El Destino se llama Clotilde, dónde el protagonista abre una tienda para “vender” nada, es genial… la otra gran broma que gasta, me la callo es mejor leerlo)…

    Petons 😉

  7. Pos no, Frederic, no te lo pillé. Cómo verás era tarde y ni me fijé… si llega a pasar por aquí Nire, quizá te hubiera dicho que se te ha escapado una “b” alta, jijiji…

    Muaks 😉

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