Enciso… historia de una acampada ;D

Hace muchos años me fui de acampada a Enciso. La idea era ver las huellas, de la ruta de los dinosaurios.

La idea la saqué de El País Semanal, así que tampoco lo pillé verde del todo, quiero decir, se empezaba a hacer famoso, pero ese verano creo que fue clave, ya que fue a partir del siguiente, cuando el tema explosionó. Fuimos después de los exámenes de septiembre… lo sé porque recuerdo que Rocío se examinaba de mates, y yo me había pasado el verano dándole clases, pero la fecha exacta no la sé aunque sí es fácil de descubrir, por la sencilla razón de que tuvimos la suerte de que fueran las fiestas de Arnedo, el pueblo más grande que hay por la zona.

Bueno, la idea surgió entre Rocío y yo, pero cometí el error de contárselo a mi otra amiga Eva… así que una acampada que iba a ser en plan tranqui, se convirtió en algo un tanto más multitudinario. Se vino su novio Antonio (hijo de puta que luego nos enteramos que la maltrataba), Lucía, amiga de Eva y mía del instituto, Rocío, un tal Iñaki (de este no soy capaz de acordarme de dónde salió) y por supuesto yo.

Con esto supuso que teníamos un coche para seis…, pero como no nos queríamos arriesgar a ninguna multa, dado que casi todos éramos menores y un coche con seis personas, seis mochilas dos tiendas de campaña… vamos, que iba un poco cargadito, seguimos el plan preestablecido. Rocío y yo nos fuimos en autobús, los demás, hacían la compra en alguna gran superficie y nos recogían en Soria y ya eran menos los kilómetros en condiciones extremas.

La primera complicación, fue que no llegaron a la hora, después de estar una hora y media esperando en la estación, nos pusimos en marcha (hay que tener en cuenta que por aquel entonces, no había teléfonos moviles, así que no teníamos ni idea de qué era lo que podía haber pasado). Nos cogieron en lo alto de (iba a decir un puerto… no sé si llegaba a tanto, pero joder con la cuesta arriba, ¡¡¡y llevando la mochila!!!). Primero se habían peleado, luego, hubo un despeñamiento de piedras, se cortó la carretera unas dos horas… vamos, que nuestra acampada empezaba de puta madre, jajajajaja.

Pero afortunadamente, en el momento en que estuvimos los seis reunidos, todo empezó a mejorar. Como íbamos tan apretados, nos paramos en un pueblo que se llama Ruedas de Enciso. Allí, nos encontramos a un lugareño, bueno, mejor dicho, nos encontramos con EL lugareño, ya que nos confensó que era el único habitante del pueblo. Uffff, es increible lo que somos capaces de enrollarnos los habitantes de ciudad cuando nos sacan de ella y encima nos encontramos con alguien tan amable y con tantas ganas de charla. Nos enseñó el pueblo pequeño, las huertas que cuidaba, los paseos que daba, vamos, todo. Si hasta nos enteramos de que el coche del pan pasaba cada dos días.

(Hay que ver lo que me estoy enrollando en esta entrada… y lo que es peor, ¡¡¡con todo lo que queda!!!).

Por fin llegamos a Enciso, y todavía era de día, buscamos un sitio donde poner las tiendas. El trozo de campo era pequeño, estaba al lado de una piedra llega de huellas, las más pequeñas, como una mano nuestra, la más grande, como un pié… y todas rodeadas por pintura. Vamos, nos llevamos una desilusión horrible. Además, estábamos a la orilla de un riachuelo, un riachuelo que no llevaba agua, estaba lleno de tierra y piedras, lo habían taponado los del campamento de trabajo de ese verano, al descubrir y pintar las huellas que en ese momento estábamos viendo. Vamos… que si no fuera, por la excitación de no saber si se nos caerían las tiendas encima por la noche, habría sido una desilusión total. Con las tiendas ya montadas, pasamos por el pueblo, al único bar que había, nos tomamos unos tintos,… en ese momento, estaban a 25 ptas, el tintito… ¡¡¡uoaaaa!!! y encima estaba de vicio… para eso estábamos en Logroño… coño… jajajajaja.

Por la noche, organizamos la hoguera, nos preparamos la cena y luego, mientras comprobábamos que el fuego estaba bien apagado, nos echamos en la piedra llena de pequeñas huellas para ver un sinfin de estrellas. La verdad es que yo cada vez que salgo de Madrid a algún lugar remoto, sin casi luz… me maravillo de lo estrellado que es el cielo… era completamente increible.

Esa noche nos acostamos relativamente pronto, estábamos agotados. Mientras dormíamos, se movió algo la tienda, pero era tal el agotamiento, que no le dimos mucha importancia.

Todos los que me conocen saben, que no necesito mucho tiempo para descansar o dormir, así que esa mañana me levanté temprano y no era cuestión de que despertara a los demás, así que me puse un jersey encima del pijama y con las zapatillas, me dirigí al pueblo.

Aquello fue increible. Entre en la tienda de ultramarinos, el día anterior, habíamos intentado llamar a casa pero la cabina de telefónica no funcionaba. Así que les pregunté, donde había otra o desde donde se podía llamar.

¡¡¡Primera sorpresa!!! – aquí, por supuesto, sube las escaleras, entras en la casa, el teléfono está en el rellano.

Cuando bajé, casi inmediatamente después, les pregunté lo que les debía por la llamada y la respuesta, fue con extrañeza – nada, por supuesto, y diles a tus amigos, que si ellos necesitan llamar, también pueden.

Yo estaba pasmada, encantada y más curiosa que nunca, les pregunté de todo (solo había siete niños en el pueblo), dónde había una fuente (nos salvó la vida, gracias a ella, nos pudimos lavar). Claro que ellos no me iban a la zaga. Nos llamaban los de madrileños y aunque es cierto que veníamos de allí, el grupo estaba formado por un bilbaino, un albaceteño, una catalana, una vallisoletana, una madrileña y una servidora, mallorquina… eso les hizo mucha gracia.

Compré pan, ese día había ido el coche, y me fui a ver si mis compis ya estaban despiertos. Y lo estaban. Al rato nos fuimos al pueblo. Después de la obligada visita de nuevo a la tienda de ultramarinos, donde por cierto, ha sido el sitio donde más barato he comprado el martini bianco, en toda mi vida, se hicieron las llamadas, a la salida, otra sorpresa… ¡¡¡había venido el zapatero!!!, Rocío e Iñaki se colaron en una casa abierta y robaron una escoba de esas antiguas de pueblo, de ramitas (sé que está mal, pero bueno, teníamos dieciseis y diecisiete años… ya sé que no es excusa, pero tampoco me lo iba a callar, esa escoba ha presidido el cuarto de Rocío hasta que se fue de casa de sus padres).

¿Sabéis lo complicado que es ducharse entre toallas y con un cazo, cogiendo el agua de una fuente?… bueno, la verdad es que lo recuerdo como algo genial (aunque quizá en ese momento no fuera así… aunque a juzgar por las risas… quizá sí… bueno… la verdad es que esto da más o menos igual).

Ya organizados nos fuimos a dar un paseo por la ruta corta. Fue genial. No solo por las huellas también encontramos un pueblo que estaban restaurando los del proyecto hombre, luego vimos un lavadero antiguo… una pasada.

Los demás días, la ruta larga, con más pueblos abandonados, las pozas de agua caliente, el monasterio, con sus dulces maravillosos y sus recuerdos horribles (yo le he hecho una colección de rosarios impresionante a mi abuela, jejejeje), visitamos Arnedillo y Arnedo, donde fue que nos enteramos que eran las fiestas, así que a bailar se ha dicho… fueron unas vacaciones geniales.

Apunte 1: Anécdota que me he dejado… la primera noche, las tiendas se movían por las vacas… el pastor se partió de risa de nosotros y nos dijo, que mientras estuvieran allí los madrileños, las soltaría en otro lado (era su terreno, donde habíamos acampado)

Apunte 2: En Clara del Rey hay una zapatería, o por lo menos la había. Un día conocí a la hija del que la puso (hacía un año que la había vendido), en un curso. Hablando y hablando, el dueño de la zapatería Enciso, después de la venta, se había ido a vivir a su pueblo, donde era el único habitante… ¿habéis adivinado quien era?, pues sí, el de Ruedas de Enciso… la verdad es que el mundo es un pañuelo.

Apunte 3: Al año siguiente fui con mis padres y mi hermano a ver las huellas, con ellos solo hicimos el camino corto, el tema ya estaba mucho más turístico, se notaba que ya se estaba haciendo famoso.

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9 comentarios en “Enciso… historia de una acampada ;D

  1. Jo! Nyna, sin duda los de Madrí sois la leche. Y los pobrecicos del pueblo encantados con tener alguien que les de alguna noticia y un rato de chafardeo.

    ¡Y qué bien os lo pasábais! Me estás comiendo el terreno!! Esta faceta tuya, me es desconocida.

    Un beso

  2. ¡Ah, se me olvidaba! Sabia que algo debía decirte. Envié mis vivencias al lugar que me indicaste. Si quieres, te las mando para que me regales los oidos.

    Otro beso.

  3. A mí eso de las acampadas me trae muchos recuerdos, yo y mis amigos éramos de los que a la menor oportunidad cogáin las mochilas y p’al monte. Cómo me gustaba. Ahora ya las cosas han cambiado, lo de las tiendas de campaña como que estamos mayores, hotelito o casita rural como poco.

    Muxu

  4. Me has recordado el 68, en pleno “ferragosto” una vuelta de tres días por la zona de Valls, que fuimos a dar a un pueblo, Rojals, donde, en invierno, el pastor, único habitante, bajaba a dormir a La Riba, para no quedarse solo.

    Bueno, dio la casualidad, de que llegamos el día de fiesta, con lo que habían subido un generador eléctrico y… organizado un baile. Había subido gente de Picamoixons, la Riba, Montblanc, L’Espluga.

    Bueno, nos lo pasamos en grande.

  5. No sé si seremos la leche o no, pero yo sigo sin entender cómo nuestra visita se había convertido en una noticia y que el que viniéramos de Madrid mucho más… digo… que no tendría que ser tan importante, pero la letanía de nuestros lugares de origen, la repetimos unas cuantas veces más y eso todavía les hacía más gracia.

    Pues verás alguna más como esta, Yogui 😉

    Y cómo ya te respondí en tu blog, ya las tengo, leí una hoy leeré el resto…

    Un beso compañero 😉

  6. mmm Nire… pues no sé que decirte, lo de la casa rural, me encanta, aunque yo recuerdo más bien sus inicios, imagino que ahora estará más “mercatilizado”, pero bueno, será cuestión de probar. Hotelitos, pues por el norte si, todos los que quieras, por otras zonas de España, más bien, o vas a hotelazos, o es una tristeza…

    Aun así, siempre podrías proponer una por los viejos tiempos, hay quien le vuelve a coger el gusto…

    Muxu 😉

  7. Pues si, Julio, si, tiene una pinta de haber sido algo memorable.

    Yo no lo puedo evitar, pero todo eso de los pueblos fantasmas, los reconstruidos, los “okupados” es algo que me llama mucho la atención.

    Espero poder volver a viajar pronto y “cotillear” alguno…

  8. Hola! soy de Logroño y estaba buscando alguna foto para poner en un trabajo q estoy haciendo sobre las icnitas.
    Estoy de Erasmus en Italia y quería enseñar un poco mi tierra.
    He visto q estas en iloveiu, yo también! de hecho estoy en IU-La Rioja
    A partir de ahora me pasaré por tu blog.
    El mío, ya casi no lo actualizo, por pereza y por falta de tiempo.
    Salud!

    1. Pues espero que estés contenta con el Erasmus y si te puedo ayudar, tú pide (si lo tengo te lo paso)…

      Ahora mismo no estoy en I Love IU, pero me muevo mucho por allí, pero gracias… por pasarte…

      Pues la falta de tiempo no sé, pero un post sobre Berlusca y cómo se está viviendo en Italia, ese renacimiento del fascismo casposo que representa él, podría estar genial… ¡piénsatelo!… me pasaré a verte…

      Un beso, Silvia 😀

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