El síndrome de la página en blanco

Su vida estaba arrinuada, era periodista. Siempre se había reido de todo eso que decían o llamaban “el síndrome de la página en banco”. Pero ahora estaba para todo menos para risas. No podía ser verdad, le bullían muchas historias por la cabeza, pero en cuanto se ponía delante del ordenador adíos inspiración. Lo había intentando todo, PC, máquina de escribir, cuaderno. Nada, tres líneas y ya está. Era incapaz de seguir.

Se sirvió un whisky, ni borracho era capaz de escribir nada. Prácticamente empapado en alcohol y lágrimas, se quedó dormido.

-Shhhhh, se ha dormido, no hagais ruido.

– Con el pedo que tiene, a este no le despierta ni el tato.

– Joder, no te ensañes, sabes que está así por nuestra culpa, así que déjalo estar y ven que tenemos que trabajar.

– Eh, vale, si a mi me da igual, pero eso sí, como sigamos así, este se nos suicida, creo que hemos elegido mal.

– ¿Cómo que elegimos mal?, está dando sus frutos, ¡no puede escribir nada!

– Ya, pero calculamos mal, parece que es lo único que tiene, si no le dejamos volver a hacerlo pronto se tirará por una ventana, te lo digo yo,

– Es muy posible, pero algo tendremos que hacer, fíjate para lo que estaba utilizando su don. No hace más que tergiversar sus informaciones para conseguir llevar al público dónde él quiere. Se está beneficiando de la desgracia ajena, además de ayudar a sus amigos a conseguir un poder que le quitaron los votantes.

– No es más que un carroñero.

– Ya, pero fíjate, está así de jodido, porque no puede seguir enriqueciéndose con la desgracia ajena.

– ¡Un momento, todo el mundo quieto parado!, nosotros estamos aquí, porque mantiene y se ha ridiculizado de nuestra razón de ser.

– ¡Qué bonito que te ha quedado eso! ¿Ahora nos lo explicas?

– Sabes perfectamente que el “Síndrome de la Página en Blanco” es nuestro medio para “decir” al sujeto en cuestión que podría escribir mucho mejor, que se está dejando devaluar en sus escritos y que ha de esforzarse si de verdad ama la escritura. Por eso, le quitamos la inspiración inmediata, para que cuando se siente a escribir, tenga que forzarse más y así sacar lo mejor de si mismo.

– Ah, ¿y qué hacemos cuando tenemos un caso como este? yo no quiero que se dedique a escribir mejor, si lo que hace es esto

– Y tampoco vamos a llevarle al suicidio, sería por muy podrida que tenga el alma, nosotros somos “una ayuda” no unos ejecutores. En teoría somos duendes buenos.

– Pero sabes que no podemos irnos sin más, es algo que tiene que vencer él mismo, ahora estamos en un callejón sin salida

– Es la misma conciencia del escritor la que nos llama al darse cuenta de que pierde calidad. Pase lo que pase, el único que tiene la clave, para superarlo todo, su bloqueo sus miserias, es él mismo…

Gracias sobre todo al Tostao, que me animó a escribir…

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2 comentarios en “El síndrome de la página en blanco

  1. Los dos últimos renglores son fiel reflejo se donde podemos encontrar la alguna salida para desvaneciendo el síndrome …Pero hay que intentarlo ..
    un beso

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