La Hora Bruja…

2008 12 160 Siempre me ha gustado la hora bruja, pero las de noche vieja son especiales. Es un día en el que desde siempre he ejercido mi derecho a mi libertad individual. Y a la vez, la primera vez que me di cuenta, de lo aborregada que es la libertad “individual”.

Recuerdo cómo me sentí cuando me dejaron pasar la noche de juerga toda la noche por ahí fuera, por primera vez. Obviamente fue una noche vieja… estaba exultante, feliz… (pobrecita yo :( )…

Pronto me di cuenta de la trampa de esa libertad… era la libertad respecto a mis padres, era esa liberación y caer en manos de la de la “masa”, los amigos, la sociedad… ¿O no es una mierda, que para la primera noche que tienes permiso para estar por ahí, sin supervisión de ningún tipo, te hayas pasado desde las tres de la madrugada, deseando estar en la cama (ups)… y hasta el chocolate que aguanté (y digo bien, porque menudo coñazo de noche…) y es que a mi no me gustan las multitudes, hace frío… y encima, iba vestida de “señorita” (en mi estilo, pero señorita al fin y al cabo…).

Así que pronto descubrí, que eso de la libertad no existe, que tal y cómo me ponía mi chico en una canción, la única libertad, es elegir dónde ser preso… (que no es poco)…

Por eso ya con los años, recuerdo con cariño la noche vieja en la que me metí los doce gajos de mandarina (no me gustaban las uvas) en la boca, para ganar a mi abuelo, cómo conseguí tragármelas, entre las risas generales, mientras los ojos risueños de mi abuelo, se cruzaban con los míos. También esa primera noche vieja, de la que tanto aprendí, a no vestirme como no soy, a que sí salía, era porque me apetecía y me iba a casa cuando me daba la gana, que me gustaban más, cuando salí, las del pueblo, yendo de pub en pub, con frío de cohones pero sin abrigo, por aquello de ser una adolescente, claro… de los churros mojados en whisky (ufffffffffffff)… y también de las veces que elegí quedarme en casa, jugando a las cartas o al scrable (depende de los que seamos)… esa primera noche en la casa de la sierra, esa en la que nos fuimos a dormir a las 11.30… (de la nocheeeeeee, jejeje)…

Esa noche vieja con la chimenea encendida, en pijama, con los calcetines rojos, ridículos, de esos con los que puedes andar cómo si fuera una zapatilla, el chocolate caliente, mi hermano contando chistes (¡¡¡qué malos!!!)…

Sí, si algo me enseñó la noche vieja, fue a elegir y por eso, aunque vivamos de cárcel en cárcel, dentro de esta sociedad, la hora bruja interanual, es mi noche, es la noche que me enseñó a ser libre… ¿paradoja? sí… pero… ¡¡¡qué bonita es la vida, con todo lo malo y lo bueno!!!

Por ello, os digo… ¡¡¡Feliz Noche Vieja, no dejéis de disfrutarla, aunque sea durmiendo plácidamente!!! y por supuesto, os deseo que el próximo año, seamos capaces de seguir creciendo como personas… no hay nada más importante… creedme…

Un besazo a cada uno… ;)

¡¡¡Ya lo he terminado, ya está conmigo!!!

No sé cómo describiros la sensación (compararlo, con un recién nacido, me parece excesivo), que tengo cuando me llevo un libro encuadernado a casa. Tened en cuenta, que dependiendo del libro, tamaño, tipo de encuadernación, decoración y eso, puedo tardar entre tres y nueve meses en terminar un libro.

Será distinto cuando por fin tenga el taller, pero de momento, es un día a la semana, dos horas y media (aunque estoy recuperando las clases que me quedaron a medias del curso pasado, así que ahora están siendo dos días  a la semana ¡¡¡y no veáis cómo se nota!!!

Pero allí estaba yo ayer, agarrada a mi libro (no es para menos, debe pesar como cuatro o cinco kilos), sin poder dejar de mirarlo. Y es que el libro lo terminé la semana pasada, pero no puedes dejar un libro así, sin estuche, así que, en dos días, terminé el estuche yyyyyyyy pa’casa…

Hay que decir que este libro es muy importante para mi, por varias cosas. Es un libro de firmas, que quiero poner en mi hogar, para que firme quien quiera que pase por él. También es el libro más grande que he hecho, no sólo tiene muchas páginas, sino que también, son muy grandes. La decoración, tiene parte de mi maestra, pero al final, es el primer libro, dónde me ha dejado (no muy segura al principio), que le metiera mano yo al diseño. En fin, que “es uno de mis niños”…

Ahora vendría que os pusiera una serie de fotos, de el libro terminado, pero se siente, hasta que no lo vea mi chico in situ, ná de ná…, esperaré que venga para que lo iniciemos juntos (aquí tengo una cara de boba que no puedo con ella, así que mejor, tampoco os pongo una foto mía, con esa cara, jejeje), pero luego, ya será otro cantar, voy a poner unas fotos, que no vais a poder dejar de decir, aes y oes… juaaaaaaaas juaaaassss.

También decir, que tengo muchas ganas de leer algunas de las dedicatorias que sé que nos váis a poner, algunos de los que por aquí paráissssssssss….

Bueeeeeeno, os pongo una foto de medio hacer… cuando le he puesto las guardas de color, con seda natural… ;)

 

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Algunas explicaciones…

He estado releyéndome hoy, aunque no suelo esconder que soy una desafortunada huérfana y una afortunada adoptada, por lo que tiene de malo y bueno, cada una de esas dos situaciones, es cierto que no suelo estar plasta con el tema. Pero me he dado cuenta, de que llevo unos días, “sacando” a mis madres de paseo…   y eso, significa que algo pasa en mi cabeza, algo amartillea mi subsconsciente. He de decir que la educación que se ha recibido en mi casa materna, vamos, la de mi abuela, es de esas católicas con el culto al muerto. Yo no sé de qué les vale a los católicos creer tanto en Dios y en que el cielo existe y que se los ha llevado con ellos para estar mucho mejor, y que mi abuela, nos amargara todas las navidades, haciendo recuento de los que ya no están con nosotros. Su tío Carlitos era el más nombrado, aunque ella a quien más echaba de menos era a su padre. Con el tiempo, pues también a mi madre, a sus hermanos, a mi abuelo a su madre… (el orden es correcto, no ha sido sin sentido).

Así que hace ya unos años, hablando mi madre y yo, decidimos que no nos queríamos dejar llevar por ese culto al muerto y en cierto modo hemos reprimido ciertos sentimientos. Hoy hablando con ella, me ha dicho que un día la psiquiatra le dijo que por mucho que mi padre no le de importancia a los aniversarios y que quiera “evitarlos o ignorarlos”, le respondió que no dejan de estar ahí y lo que hay es que saber cómo queremos enfrentarnos a esas fechas en concreto.

Qué por qué hablo de esto. Pues porque yo me he dado cuenta de que hablaba mucho de mi madre biológica (María Rosa) aunque lo mezclo mucho con mi madre adoptiva (Marisa).  Hay años dónde ignorar una fecha es mucho más fácil, pero hay cifras redondas, que no nos dejan indiferentes, así que tras llamar a mi madre, para decirle que estoy bien, ha pasado dos cosas, que me he dado cuenta de que no estoy ignorando en absoluto esta fecha y por otra, qué hay cosas que nunca hemos hablado.

Quizá sea mejor que empiece por algún sitio y termine de “contarlo” todo. Ayer, o sea, el 19 de Noviembre de 2008 ha hecho ni más ni menos que 30 años que mi madre murió. Pero ese aniversario encadena varios más que son definitivos en mi vida, hace 30 años que abandoné Barcelona, que mi mundo se hundió y por otro lado, hace 30 años que llegué a Madrid y que nació una nueva vida para mi. Mejor no analizar mucho más este punto en concreto, me siento, cómo cuando en las vacaciones iba o venía y siempre tenía muchas ganas de ver a la persona del lugar dónde llegaba, pero a la vez, me entristecía irme de donde fuera. Así que salía de Barna, Madrid o Valencia, siempre lloraba y cuando llegaba a Barna, Madrid o Valencia, siempre reía… es lo que tiene ser hija de madre soltera y que ésta tuviera que empaquetarme con mis abuelos, cada vez que había vacaciones…

No es casualidad, que este post lo esté escribiendo el 20N, de hecho es un comentario que hemos hecho las dos, mi madre y yo, que es alucinante cómo la mente se protege del dolor. Cuando llega el 19 de Noviembre, es más fácil, y nos sale más natural, el 20N que la muerte de mi madre.

Claro que en mi caso, yo ni siquiera he sido consciente de que mi madre murió en noviembre hasta que fui más mayor. De hecho, eso ha sido parte de la conversación con mi madre hoy. Que tengo una laguna, que yo siempre he asociado mucho más la muerte de mi madre a las navidades o al mes de diciembre, que al propio noviembre.

Qué tengo un vacío, desde la muerte de mi madre, hasta casi, cuando me incorporo al colegio, ya en Madrid. De ese mes y medio, tengo algunos recuerdos muy vívidos pero otros están muy borrosos o ni siquiera tengo ninguno.

Quizá debiera haber avisado antes, de que este post no es alegre, y no va a seguir siendo alegre, pero hay veces que exorcitamos (no sé si se escribe así) nuestros demonios escribiendo, así que si “váis a sentir pena”, si no queréis leer algo muy triste, no sigáis leyendo.

Hay personas que me han aconsejado que no abra mucho mi “corazón” porque hay algún que otro indeseable que “sigue” mi blog, para luego poder echármelo en cara en un “debate” (demostrando que ni sabe debatir, ni tiene argumentos… y estoy hablando del foro o de la pareja de trolls que tan “amablemente” me han insultado durante mucho tiempo), pero no voy a dejar de hacer algo que siento que necesito hacer, por eso. Sería dejar que coarten mi libertad y me niego. Tampoco es que me puedan hacer mucho más daño, que lo que la vida me ha hecho, con esta situación, la verdad.

Tras este paréntesis, voy a seguir con lo importante. Hoy por lo visto, he hablado por primera vez con mi madre, sobre la muerte de mi madre (María Rosa). Lo primero decir que eran hermanas. Que María Rosa era la mayor y que Marisa era la tercera de cinco hijos. Mi madre y yo vivíamos en Barcelona. Yo nací en Mallorca que fue dónde mi madre conoció a mi espermatozoide, dónde pasó el embarazo y de dónde salió camino de Barna, cuando yo tenía un mes. Las vacaciones las pasaba con mis abuelos, y a mis tíos pues los veía de vez en cuando, si coincidíamos. Con eso quiero decir que aunque a mis tíos los quería, porque en esta sociedad te enseñan a querer a los de tu sangre (en principio), casi no los conocía. De hecho para mi, era más familia entonces, “mi gente” de Barna. Y dentro de “esa gente” había tres tipos o clases de relaciones. La verdad es que me estoy adelantando, porque hoy me he enterado de alguna cosa que me ha sorprendido (aunque la verdad, era de esperar, si se miraba bien).

Cuando digo que he hablado por primera vez, no es que no hayamos hablado de mi madre o de que ha muerto, sino de lo que pasó. No sé muy bien, cómo ha sido, porque ya digo que he llamado sólo para “reportar” que estaba bien, pero en la charla sobre la abuela (con quien sí había hablado del tema), ha surgido el comentario de que yo no era muy consciente de lo que había pasado en ese mes y pico. Le he dicho que no recordaba haberlos visto en Barcelona, que sólo me acordaba de la habitación de los padres de mi amiga Begoña. A partir de ahí, hemos seguido hablando y han venido un torrente de recuerdos y luego más información.

Como estoy siendo muy desordenada, voy a intentar ordenar ideas e ir por orden. Mi madre tuvo de pequeña la tosferina (creo que era esta la enfermedad) y le lesionó el corazón. Le dijeron que si no se operaba, le quedaba un año de vida, así que se operó. Cómo era una animalita, consiguió convencer a los médicos para que la soltaran antes de tiempo, porque tenía que estar con su hija. Su familia había vuelto a Madrid y yo estaba con unos amigos y además con anginas. También he de decir, que yo mis nervios los he somatizado siempre con enfermedades y a esa edad la más normales eran las anginas.

Asi que allí estábamos las dos. Ella recién llegada del hospital (no sé si sería el primer o el segundo día) y yo con cuarenta de fiebre y anginas. Mi madre era una “roja hippie” que había alquilado un piso de tres habitaciones en un decimo cuarto piso. Había una habitación muy pequeña dónde mi madre tenía dos arcones muy grandes comprados en el rastro (no recuerdo más, pero imagino que habría algún armario), y luego en otra, estaba mi cuarto y en la tercera habitación, mi cuarto de juegos. No me preguntéis porqué, pero la cama de mi madre era un colchón de matrimonio, en una esquina del cuarto de estar. había un espacio como para una mesa pequeña y luego una especie de colchoneta cuadrada, más pequeña. Su cama estaba llena de cojines, igual que la colchoneta. Pues bien, mi madre estaba tumbada en la colchoneta pequeña y yo en su cama. Tampoco sé muy bien porqué, pero sí sé que yo estaba además de tapada, arropada por tantos cojines. Mi madre me pidió que la acompañara al baño y fui con ella. Al ratito, de volver del baño, mi madre tosió (me vais a perdonar, pero ya sé porque ha surgido esto. Cuando le he dicho a mi madre que no recordaba cuando llegaron o les vi en Barcelona, le he dicho que yo no me quería venir a Madrid, que yo me quería quedar con Raquel y Begoña (madre e hija) de las personas que “me recogieron” a la muerte de mi madre, María Rosa y Marisa me ha dicho que ella se sintió ofendida, porque Raquel estaba dispuesta a quedarse conmigo. Entonces hemos empezado a hablar, que ahora con el tiempo, quizá se podia poner en su lugar, que ella, fue quien me llevó a su casa, y que me tenían allí, conmigo diciendo que yo no me quería ir de allí), sigo… a la vuelta del baño, mi madre tosió y al ratito, con un dolor de garganta espantoso empecé a llamarla para decirle que quería un vaso de leche caliente, y el dolor tenía que ser espantoso, porque si no me gusta la leche, caliente ya ni os cuento. No me gusta nada. Pero mi madre no se despertaba. La zarandee un poco, hasta le abrí un ojo con los dedos. Entonces vino Begoña, ambas estábamos peleadas, y me había dejado un pijama suyo, que yo llevaba puesto. Vino a mi casa a pedírmelo y le dije que me lo quitaría. Luego de pasada le dije que no conseguía despertar a mi madre… pero se lo dije así de pasada. El psicólogo me dijo que yo sabía que mi madre había muerto, pero que mi mente se cerró a la posibilidad, por eso, digo que el comentario a Begoña fue de pasada… ahí pierdo la noción del tiempo, pero creo que no fue mucho, tampoco sé si fui yo quien abrió la puerta, o Raquel entró con su llave y yo le salí al paso. Sé que me trató con mucha dulzura, que yo le dije que mi madre no despertaba y me llevó a su casa. Después de eso, sólo recuerdo que Begoña y yo nos debimos pasar como unos tres días en la cama de sus padres. Debiamos hacer la vida allí, jugar, comer, dormir… También era un colchón en el suelo, pero esta vez, en una habitación. Allí, a un lado, estaba la foto del padre de Begoña (Cacho, era su padrastro), asesinado por las huestes de Pinochet. Y esto lo digo, porque tras esos tres días aproximadamente, otra amiga de mi madre, Mercedes, que vino a traernos algo, cuando se iba la llamé y así como quien no quiere la cosa, le pregunté… ¿Mercedes, conseguistéis por fin, despertar a mi madre?… Mercedes se acercó a nosotras, me miró fijatemente y me preguntó, si es que nadie me había dicho nada. Le respondí que no. Me dijo, “Susana, tu madre ha muerto”. Mis ojos se llenaron de agua, miré a Begoña, luego ambas miramos la foto de su padre y nos abrazamos mutuamente. No recuerdo más. Sé que me dijeron que tenía que elegir, que juguetes llevarme y que dije que todos, me dijeron que no era posible y entonces dije que ninguno (y de eso me arrepiento, la selección que hicieron, no englobó un juguete que sigo echando de menos), tampoco quise volver al colegio. Tengo unos dibujos que me hicieron los niños de mi clase, guardados como en oro en paño, pero no fui capaz de enfrentarme a ellos. Nunca he soportado dar pena, pero creo que tenía miedo, ver pena en los ojos de los demás y no poder contener la mía.

Entonces, hablando de esto mi madre hoy me ha contado que además, Cacho, Raquel y Begoña eran exiliados políticos sin papeles en la España del 78. Que cuando llamaron a la poli, por la muerte de mi madre, ésta les pidió papeles y que mi familia, luego tuvo que ir a avalarlos. Habría sido nefasto que los deportaran, estaban en busca y captura en Chile. Yo no sabía esto. Es a lo que me refería antes. Que sabiendo la situación y la evolución, de estos amigos de mi madre, era lo más lógico. Cuando Raquel y Cacho se casaron, el cura les bautizó y creo que les dio la comunión de nuevo, mi madre (María Rosa), me explicó que eso era porque habían tenido que cambiar de nombres… así que ahora de hecho, cuando mi madre (Marisa), me ha contado este detalle no me ha sorprendido en absoluto.

Cuando hemos hablado de que no les vi, que no les recuerdo, mi madre me ha contado, que ninguno tuvo “cojones” (lo ha dicho así) de enfrentarse a mi. Que sabían que yo estaba en un entorno conocido y que además era dónde quería estar, así que ellos arreglaron papeles, hasta el día del entierro, que mi madre (Marisa), dijo que no quería ir, que quería verme. Mercedes les había contado que yo me estaba negando a saber la verdad, y que me lo había dicho. Pero yo de aquel encuentro, digo con Marisa, no recuerdo nada. Eso sí, que le dije o pregunté, que Begoña me había dicho que a los muertos les sigue creciendo las uñas y el pelo. Eso me ha recordado, que sí, que Begoña y yo hablamos de las cosas más inimaginables, en esos días en los que no salíamos de la habitación de sus padres, aunque de muertos, sólo después de que yo me enfrentara a la verdad. Es alucinante, como se comportan los niños, ante situaciones así…

Y luego hemos llegado, a que mi madre, no sé si casi como excusa, me ha dicho que ella tenía claro que mucho mejor que me quedara con ella que con mis abuelos. Yo le he dicho, que tenía que entender, que yo a ellos casi no les conocía. Que con quien había tenido más contacto era con los abuelos. Entonces mi madre me ha contado que yo nunca cuestioné el estar con ella o con mis abuelos, que yo lo único que tenía claro era que quería vivir con mi madre. Y que no aceptaba otra opción. Marisa me ha contado, de tenerme en la bañera, ya en Madrid, de mi casa y que yo llorando sólo decía que quería vivir con mi madre y que ella me decía que no era posible, que estaba muerta y yo repetía que me daba igual, que yo quería a mi madre… la verdad, es que no recuerdo nada de eso… pero me está sirviendo de catarsis, no me preguntéis muy bien porqué, pero es así.

También, me consta, porque ella me lo ha contado (en mi época de adolescente y en momentos en los que andábamos a la gresca), que ella se enfrentó a mis abuelos por mi. También sé por mi padre, que mi madre (Marisa), no consultó, dijo, la niña se viene conmigo y si no les gustaba, mis abuelos, habrían tenido que denunciar y mi padre que largarse con viento fresco… (el resultado fue que todos tragaron con su decisión, y a alguno le costó más que a otros el aceptarlo, pero eso es otro cantar).

Y tras escribir todo este galimatías, me quedo con mucho que decir, pero sin como si hubiera completado mi catársis. Por lo menos la de este aniversario.

Ayer fue un día triste, hoy es un día alegre, murió un tirano y eso sintiéndolo por su familia, pero hay que celebrarlo…

P.D.: Por cierto, la conversación con mi madre, de hoy, ha acabado con risas, hemos hablado de cómo recordábamos las dos la casa dónde vivíamos entonces (a la que yo llegué), cómo la salita, se convirtió en mi cuarto, cómo estaba el cuarto de estar… y al llegar a su cuarto, hemos recordado una anécdota, un día, yo tuve pesadillas, mi madre vino a despertarme y la acompañé a por una almohada a su cuarto, entonces mi padre se despertó  y nos preguntó que qué hacíamos. Mi madre le dijo que yo había tenido una pesadilla y que se iba a mi cama a dormir conmigo, mi padre dijo: “no os vayáis vosotras, ya me voy yo… grrrr, grrr, grrrr”… vamos, nosotras allí, nos quedamos paradas al pie de la cama, mirando como idiotas a mi padre, que tras tan amable ofrecimiento, había empezado a roncar acto y seguido, nos miramos, nos echamos a reir y nos fuimos las dos a mi cama…

P.D.1: Perdón por lo desordenado, las faltas o las repeticiones, pero no me ha sido fácil ordenar las ideas… el que llegue hasta el final, casi estoy por darle un premio…  

Enfrentarse a la vida de forma positiva… no hay que dejar que nada te amargue…

21 Jul 2007

Enfrentarse a la vida de forma positiva… no hay que dejar que nada te amargue

Escrito por: La Bombilla el 21 Jul 2007 – URL Permanente

Recientemente he tenido una conversación muy interesante que me ha llevado a ciertas reflexiones. 

La vida, lo que pasa a nuestro alrededor nos marca y mucho. Cuando además uno es sensible o tiene grandes ideales sobre las personas y de como han de ser las relaciones, encontrarse con la otra cara de la moneda, con personas egoistas que solo van a lo suyo, sin importarles el daño que puedan hacer a los demás, les puede hacer mucho daño.

Para estas personas dedico mi post. Quiero destacar que si uno permite que esto le afecte en su forma de ser, lo que hace es dejarse vencer por lo que más se detesta y la mejor manera de demostrar su pobreza de espíritu es seguir siendo como uno es. No digo que sea fácil, pero me parece mejor objetivo, que lamerse las heridas.

Hace mucho que aprendí una cosa muy importante, si no te gusta tu vida, si no te gusta lo que ves y lo que esta vida está haciendo de ti, ¡¡¡cámbiala!!!

Hay muchos modos. A veces solo se trata de ver las cosas con otra perspectiva. Cuando uno lo ve todo negro, no encuentra muchas sálidas y yo le aseguro a todo el que se encuentre en esa situación, que la vida tiene muchos colores (incluyendo el negro, jejejeje).

Para todos los que se sienten así… una realidad



 

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Pequebú

Pequebú dijo

Yo pienso que la vida son etapas que vamos haciendo a medida que vamos viviendo. Siempre hay un antes y un después detrás de cada uno de los acontecimientos, que son los que nos ayudan a forjarnos a nosotros mismos. Todo es positivo, aún lo más doloroso, porque estos acontecimientos nos ayudan a entender el mundo, la sociedad e incluso a nosotros mismos. Detrás de cada paso nos sigue quedando un mundo por descubrir, aunque algunos pasos los tengamos que dar con muletas, por el hostión que nos hemos dado en el anterior.

renton dijo

Hola pitu,

No se si es algo subliminal, pero me da la cosa que no has visto el final de los dos primeros videos…

Gracias de veras por el post,

Besos :D

A peque, tienes toda la razon, nuestras vivencias son el puente que se nos tiende hacia nosotros mismos. Besos

La Bombilla dijo

A Pequebú, lo sé, yo soy de las que opina que de todo se aprende. Lo que quiero decir con mi post, es que por muy mal que se esté pasando, no hay que dejar que te amargue. Si duele hay que decir ay… es lo sano, pero eso no trae consigo la amargura. Es contra eso contra lo que hay que luchar, es lo que sería dejarlos influir en tu vida más allá de un momento o situación.

La Bombilla dijo

A Renton,

Jajajaja, no es subliminal, es la broma del vídeo, jejejeje, a pesar de eso, sobreviven… vamos que llevan mucho tiempo por la red y es increible que salen en películas o series…, creo que hasta había un anuncio… esa canción pasará a la posteridad…

A mi me encantó el extraterrestre, hasta lo utilizamos en una presentación… fue buscándolo cuando me encontré al jesucristo, jejeje, me encantó… así que luego.. traje el tercero..

Un beso ;)

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