Estoy ¡tan cabreada!. Con el mundo entero además. Lo cierto es que no me gusta hablar cuando estoy así. Quizá porque respiro por los poros, quizá porque puedo ser mucho más cruda y menos sensible, con quien se supone que debiera serlo en estos momentos. Estoy que trino. Todavía no se me ha pasado el cabreo de ver cómo el PSOE abraza la política más troglodita del PP en cuestión de antiterrorismo, esa misma que han sufrido en sus carnes, esa misma que, entonces nos parecía tan demencial. Estoy cabreada porque ETA no termina de definir una salida pacífica, estoy cabreada porque desde el Estado, por esa misma política ahora en lugar de fomentarlo, se están poniéndo obstáculos.
Lo malo de esto es que me vienen muchas cosas a la cabeza. Así que lamento si es algo inconexo. Intentaré “ordenarme”.
1.- El fracaso del proceso de paz.
No lo entiendo, no lo entenderé nunca. La irresposanbilidad de nuestros políticos me parece demencial. No entiendo cómo alguien en su soberbia y altanería, es capaz de torpedear un proceso de paz, cuando el objetivo es que cese la violencia. No entiendo que alguien diga sentarse en una mesa de negociación, sin margen para ello. Aunque aquí supongo que ellos pensaban tener más margen y lo que ha pasado es que la actitud del PP les dio miedo. Al final, el conflicto no es lo suficientemente importante, al final aquí lo único que vale es “tener España”.
2.- Respeto, el dolor de los familiares y las víctimas. Pero no entiendo quien se rasga las vestiduras defendiendo a unas y en cambio, despreciando a otras, sólo por no opinar lo mismo. Sé que es duro, pero la venganza no es buena consejera. Entiendo que quieran justicia. Pero para mi lo más importante es que “mañana” no haya una sóla víctima más.
3.- Me niego al análisis simple. El Plan ZEN está concebido para atontar a la sociedad y lo que es peor, ni nos damos cuenta, o si nos la damos, no nos importa.
4.- Es mucho más sencillo concluir que ETA es una organización de animales o niñatos psicópatas. Otra cosa es lo cerca o lejos que se esté de “esa realidad” que también nos venden desde gobiernos y periódicos.
5.- No entiendo a ETA. No entiendo que antes de decidirse por un conflicto armado, no se hayan agotado todas las vías pacíficas. Y con vías pacíficas, no hablo del parlamento (ya se ha visto que en España, les da igual lo que los vascos quieran, bueno, y en Euskadi también, visto lo visto, y por mucho que nos quieran vender otra cosa). Hablo de la calle. Hablo de paralizar un país, hablo de la desobediencia civil.
6.- No entiendo que la Unión Europea nos ponga un suspenso en temas de tortura, pero luego se laven las manos con la ley de partidos. Leí por ahí, que la clave y la pelea, no iba a ser con la ilegalización de Batasuna, sino en las sucesivas, dónde la manipulación y el retorcimiento de las leyes ha llegado a tal extremo, que hasta tuvieron que dar marcha atrás por lo estrambótico, con Iniciativa Internacionalista. Con la ley en la mano, esa misma ley de partidos, tampoco podían haber ilegalizado Askatasuna (el partido, no la asociación), pero lo hicieron. La diferencia es que con II, se salían el ámbito vasco y eso tenía pinta de salirse de madre.
7.- No es algo, que sea exclusivo de España. La derechización del “primer mundo” nos deja que veamos cómo normal que en Francia hayan metido en la cárcel a un “terrorista” de forma preventiva. Vamos… que es preventivo porque podría ser un terrorista. No hay crimen, pero da igual. La disidencia se paga cómo terrorismo. Sino, que se lo digan a la catalana esa que la condenan por pertenencia a banda armada, pero esa “banda armada” sólo está en la imaginón de quien la acusa y la juzga.
8.- Y luego además, la simpleza, el marketing barato (por muy caro que salga, tanto en pasta cómo en “algo más”) de esa “lucha antiterrorista del gobierno de Patxi López”, que lo único que consigue es levantar llagas hasta entre los que no están en “el entorno”.
Lo cierto es que además de tener todas estas cosas en la cabeza, no puedo dejar de sentir una rabia inmensa. Contra todos. ¡Qué fácil sería que fuera sólo contra ETA!, incluso antes del fracaso del proceso de paz, lo dije, vamos a llorar lágrimas de sangre. ¡Pues aquí las tenemos!
¡Y sí, os hago corresponsables, “queridos políticos”!