Siempre me ha gustado la hora bruja, pero las de noche vieja son especiales. Es un día en el que desde siempre he ejercido mi derecho a mi libertad individual. Y a la vez, la primera vez que me di cuenta, de lo aborregada que es la libertad “individual”.
Recuerdo cómo me sentí cuando me dejaron pasar la noche de juerga toda la noche por ahí fuera, por primera vez. Obviamente fue una noche vieja… estaba exultante, feliz… (pobrecita yo
)…
Pronto me di cuenta de la trampa de esa libertad… era la libertad respecto a mis padres, era esa liberación y caer en manos de la de la “masa”, los amigos, la sociedad… ¿O no es una mierda, que para la primera noche que tienes permiso para estar por ahí, sin supervisión de ningún tipo, te hayas pasado desde las tres de la madrugada, deseando estar en la cama (ups)… y hasta el chocolate que aguanté (y digo bien, porque menudo coñazo de noche…) y es que a mi no me gustan las multitudes, hace frío… y encima, iba vestida de “señorita” (en mi estilo, pero señorita al fin y al cabo…).
Así que pronto descubrí, que eso de la libertad no existe, que tal y cómo me ponía mi chico en una canción, la única libertad, es elegir dónde ser preso… (que no es poco)…
Por eso ya con los años, recuerdo con cariño la noche vieja en la que me metí los doce gajos de mandarina (no me gustaban las uvas) en la boca, para ganar a mi abuelo, cómo conseguí tragármelas, entre las risas generales, mientras los ojos risueños de mi abuelo, se cruzaban con los míos. También esa primera noche vieja, de la que tanto aprendí, a no vestirme como no soy, a que sí salía, era porque me apetecía y me iba a casa cuando me daba la gana, que me gustaban más, cuando salí, las del pueblo, yendo de pub en pub, con frío de cohones pero sin abrigo, por aquello de ser una adolescente, claro… de los churros mojados en whisky (ufffffffffffff)… y también de las veces que elegí quedarme en casa, jugando a las cartas o al scrable (depende de los que seamos)… esa primera noche en la casa de la sierra, esa en la que nos fuimos a dormir a las 11.30… (de la nocheeeeeee, jejeje)…
Esa noche vieja con la chimenea encendida, en pijama, con los calcetines rojos, ridículos, de esos con los que puedes andar cómo si fuera una zapatilla, el chocolate caliente, mi hermano contando chistes (¡¡¡qué malos!!!)…
Sí, si algo me enseñó la noche vieja, fue a elegir y por eso, aunque vivamos de cárcel en cárcel, dentro de esta sociedad, la hora bruja interanual, es mi noche, es la noche que me enseñó a ser libre… ¿paradoja? sí… pero… ¡¡¡qué bonita es la vida, con todo lo malo y lo bueno!!!
Por ello, os digo… ¡¡¡Feliz Noche Vieja, no dejéis de disfrutarla, aunque sea durmiendo plácidamente!!! y por supuesto, os deseo que el próximo año, seamos capaces de seguir creciendo como personas… no hay nada más importante… creedme…
Un besazo a cada uno…








































































































3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
lola75 dijo
ahoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
gracias, gracias…muaaaakkkk
extranjero dijo
Jejeje…. Te has quedado agustito, ¿eh?…….. Son preciosísimas…!!!!!!
Muaks muaks,
Kristian
aojnauj dijo
Buen trabajo